Sobre las nuevas versiones y las actualizaciones

Sobre versiones y actualizaciones: Street Fighter IV

Hace poco publiqué en mi cuenta de Twitter una encuesta en la que preguntaba a los usuarios si preferían nuevas versiones de un juego con los correspondientes cambios o, como es habitual a día de hoy, la actualización del título base. Lo cierto es que pensaba que la segunda opción arrasaría pero fue una sorpresa encontrarme con un resultado de empate, si bien votó tan poca gente que no puede considerarse representativo del sentir general, que estoy seguro apuesta más por las actualizaciones que por “volver” a comprar el mismo juego, aun con alguna que otra novedad, tal y cómo hacíamos antaño cuando no había otra posibilidad. No obstante, con el paso del tiempo he comprendido que esto último, en su justa medida, puede llegar a ser más beneficioso. En este post explicaré por qué lo creo así…

Actualizaciones vs versiones

Es absurdo negar los, a priori, grandes beneficios de las actualizaciones, comenzando como es obvio por el antes mencionado: no tener que volver a comprar un juego que ya poseemos (a no ser que seas coleccionista o te guste tanto que no te importe). Así, en la actualidad basta con descargar el nuevo contenido y disfrutar del mismo, en no pocas ocasiones de manera gratuita, se trate de algo utilizable o de cambios o arreglos efectuados de motu propio por la compañía desarrolladora. No extraña, por tanto, que esta forma de prolongar la vida de los juegos haya sido ampliamente aceptada por los usuarios aunque, como luego expondré, haya lagunas o claroscuros en esta práctica. Vamos que, como suele pasar, no todo es tan bonito como parece.

Por otra parte, ¿quién iba a querer volver al viejo sistema y verse obligado a pagar de nuevo para adquirir lo mismo una y otra vez (siempre y cuando fueran varias las versiones posteriores)? Pues esto, que a más de uno le parecerá una locura o, como poco, una tontería, tiene su razón de ser empezando por lo más evidente: no estamos en absoluto obligados a ello

Sin posibilidad de elección en la actualización

“¿No?”, pensaréis. “Si quieres esa versión con nuevos contenidos, tendrás que comprarla…”. Ahí está la cuestión, “si se quiere”. Del mismo modo, tampoco estamos obligados a comprar todo los DLCs o contenidos descargables que se nos ofrecen pero en este caso es más fácil caer en la tentación. Ahora bien, donde no hay escapatoria ninguna es en las actualizaciones que la compañía lleva a cabo para diversos menesteres, las cuales a menudo incluyen cambios que no hemos pedido o no nos gustan pero que nos tenemos que tragar porque, de no actualizar, el juego no funcionará o lo hará de forma muy restringida, con muchas opciones bloqueadas. Sobre todo aquellas que tengan que ver con el aspecto online.

Esto no sucede cuando hablamos de diferentes versiones, completas todas ellas pues ofrecen todo el contenido que se creó en su momento, porque podemos elegir si deseamos jugar a la última versión o, por qué no, a la primera sin que importe la razón que nos lleve a ello. Y no se me ocurre mejor ejemplo para escenificarlo que la mundialmente conocida saga de lucha de Capcom “Street Fighter”, y más en concreto sus segundas y cuartas entregas.

Porque esto viene de lejos

Como supongo bien sabéis los que lleváis tiempo en esto de los videojuegos, del famoso “Street Fighter II” vimos varias entregas sin apenas cambios entre ellas: “The World Warrior” fue la primera, la original. A esta le sucedió la “Champion Edition”, que junto a leves cambios gráficos nos permitió utilizar a los jefes finales. Después llegó la “Turbo”, en esencia el mismo título pero más rápido en su ejecución y, finalmente, la versión “Super” que traía la coletilla “The New Challengers” pues incorporaba cuatro luchadores nuevos además de mejoras técnicas, especialmente en el apartado sonoro. Esta contaría luego también con su correspondiente versión “Turbo”, más rápida y difícil, y la presencia final de Akuma como rival de Ryu y Ken.

Si bien es cierto que lo dicho se volvería a cumplir tanto en “Street Fighter III” como la subsaga “Alpha”, ambas con tres entregas, me voy a centrar en el “Street Fighter IV” por ser el primero que ofreció ambas posibilidades, es decir, la de comprar la nueva versión o el contenido adicional por separado. Este nos fue llegando poco a poco, por temporadas, pero también era posible llegar a él a través de las diferentes versiones que fueron saliendo en físico y digital, que fueron las siguientes: “Super”, “Arcade Edition”, “3D Edition” (esta solo para Nintendo 3DS) y, finalmente, “Ultra”, que cuenta con todo el contenido lanzado y los diversos cambios jugables y estéticos que se fueron produciendo con el tiempo merced al “feedback” de la comunidad.

Las nuevas versiones no son “un servicio” (y menos mal)

Lo lógico es pensar que la mejor es la última. Al menos es la más completa pero, ¿es la que nos gusta más? No tiene por qué y por ello pienso que es bueno que podamos tener la opción de “volver” a la que conocemos y disfrutamos. Pero, como he mencionado, mediante el sistema de actualizaciones que se emplea a día de hoy no es posible. Y eso lo sabrán muy bien (o tal vez no, quien sabe) aquellos que optaron por esto último a la hora de disponer del juego y su contenido como ocurre con la hasta ahora última entrega, “Street Fighter V”, que se ha convertido como prácticamente todos los juegos del género en un producto “de servicio” al que solo se puede jugar mediante la última versión.

Volviendo a las versiones, no solo no es necesario tenerlas todas, tampoco hacerse con ellas el primer día aunque sé que quienes juegan online opinarán lo contrario. Esto demuestra la vorágine en la que se nos ha sumergido, incentivando la compra inmediata de todo cuanto sale para no sufrir el “quedarse atrás”. Y creo que no sería mala idea comenzar a quitar el pie del acelerador o incluso detenernos por completo para analizar con calma si el camino por el que nos llevan es el idóneo.

No hace falta estar “a la última”

En la encuesta que os he comentado que publiqué, un compañero comentó sobre las entregas anuales de “FIFA” cuyas escasas novedades en cada nueva versión no justificaban en su opinión la salida de estas, siendo más útil el proceso de actualización. No voy a quitarle razón pero yo ahora lanzo la pregunta: ¿necesitamos de verdad una entrega anual de “FIFA” o cualquier otro juego deportivo? Mi respuesta es no, y como sé que alguno se va a agarrar al tema de las plantillas y los cambios que se producen cada temporada, al respecto puedo decir que existe (o al menos antaño estaba) la opción de editarlas y mover los jugadores a sus nuevos clubs. Sé que esto lleva un tiempo pero no estamos obligados a hacerlo todo de golpe. El problema es que nos hemos vuelto, a nivel colectivo, muy “comodones” y queremos que nos den todo hecho.

Con una nueva cada, digamos, tres años sería más que suficiente en mi opinión. De esta forma los cambios serían más notables y justificarían su salida. Además, si estos por el motivo que sea no son de nuestro agrado podemos quedarnos en la que ya tenemos y continuar personalizándola a nuestro gusto. Si antes lo hacíamos, ¿por qué ahora no?

La voz de la experiencia

Quizá sea porque ya llevo mucho camino recorrido pero llega un momento en el que vas siendo consciente de las diferentes opciones de consumo que has vivido, lo que te permite compararlas y juzgar sus ventajas e inconvenientes. Es obvio que hace unos cuantos años no me habría formulado ni esta ni muchas otras cuestiones que ahora sí me planteo, y supongo que es por ello que los jóvenes aceptan lo que les va llegando sin pararse a pensar si es mejor o peor. Pero ahora, a mi edad actual, tengo claro que prefiero disponer de varias versiones, y a ser posible en físico, de un mismo juego para poder elegir una u otra según el momento. Porque eso, la libertad de elección, es lo que poco a poco nos han ido quitando en pos de “nuestra comodidad”. Más bien de la suya, diría yo…

Deporte, videojuegos, blogs y mucha nostalgia (tal vez demasiada)...

4 thoughts on “Sobre las nuevas versiones y las actualizaciones

  1. Yo soy de los que prefieren nuevas versiones y por un motivo muy sencillo que paso a exponer. En consolas seguramente este problema no se dé, pero en PC me he encontrado con actualizaciones obligatorias que te dejan obsoleto el hardware. Me pasó el año pasado con Doom 2016. En el momento de su compra, lo movía fluidamente y con la configuración en alto, utilizando una GTS 960 de 2GB de ram. Tras la actualización, la tarjeta se me quedó corta y el rendimiento del juego cayó en picado. No me importó mucho porque estaba en proceso de comprar una nueva tarjeta gráfica, pero de no haber sido así, me hubiera jodido la experiencia.

    De ahí que prefiera las versiones. Nadie te obliga a comprarlas, y en tu mano está hacerte con ellas o no según lo mucho o poco que te guste el juego.

    Buena reflexión Emilio, la verdad que a mí no se me había ocurrido darle vueltas al asunto xD

    1. Podría deberse a tener demasiado tiempo para pensar… o bien a que, como desde el principio de los tiempos, las empresas siempre han acabado buscando su beneficio, no solo económico (que es el más importante) sino práctico. Es decir, cuanto más cómodo sea para ellos mejor aunque ello implique en muchos casos como, por ejemplo, el que has mencionado y sufrido, fastidiar a un usuario cuando debería ser todo lo contrario, ya que es el que paga y del cuál viven. Pero claro, como no es una mayoría pues no pasa nada, el que pueda que se apañe y el que no…

      Por otra parte, y aunque hasta ahora convivimos con ambas opciones, tú y yo sabemos que la de las versiones va a desaparecer más pronto que tarde. Al final solo quedará la actualización, de la que dicho sea de paso no se podrá “escapar” en modo alguno cuando el juego ya no esté en tu mano. Al que le guste esa forma de entender los videojuegos o no le importe, allá él pero a muchos sí nos importa y por desgracia no podemos evitar lo que se nos viene encima. Tocará, pues, buscar otro camino.

      Gracias como siempre, Suso, por pasarte por el blog y compartir tus experiencias. Saludos.

  2. Creo que al final depende de mucho del juego, su versión o actualización. En la mayoría de casos, las obras modernas si suelo actualizarlas y muchas no habría podido disfrutarlas sin los parches correspondientes, como por ejemplo el remake de Secret of Mana, Fallout 4 o el reciente caso de Cyberpunk. Creo que existiendo la posibilidad las compañías nos deberían dejar acudir a la versión que nosotros prefiramos y ofrecer los upgrades de forma gratuita, no vender diferentes versiones a precio completo del mismo juego (Cosa que por fortuna ya no se hace) así adaptando la experiencia a nuestras necesidades y no al revés, aunque lo dicho también hay que entender que sin actualizaciones, muchas cosas serían injugables a día de hoy. Ya eso sí, que muchas obras deberían traer más del parche día uno, su preservación y demás, da para otro debate…

    Un saludo ^^

    1. Lo de los parches se puede entender en el contexto de que los juegos son cada vez más complejos y es habitual que fallen por algún sitio, si bien pienso que buena parte de la culpa la tenemos los usuarios por aceptar que salgan así al mercado en vez de plantarnos y decirle a la industria: “No señor, no quiero un producto defectuoso. Cuando esté bien te lo compraré, no antes…”. Porque, si no lo hacemos con muchas otras cosas (ropa, electrodomésticos, transporte), ¿por qué con los videojuegos sí? Como siempre, tenemos lo que nos merecemos.

      Pero al hablar de actualizaciones me refiero más a esos cambios que se hacen ya con el juego en el mercado y que afectan a aspectos estéticos o de jugabilidad. Y no porque estén mal sino por el “feedback” de los usuarios, que presionan para que se apliquen en base a un criterio totalmente subjetivo, lo que hace que quienes se sentían a gusto de repente se encuentren con modificaciones que no han pedido y que se tienen que comer por culpa de otros. Ahí sí debería existir la posibilidad de elección, y el juego online no sería excusa puesto que bastaría con asociar a los jugadores entre sí en base a la versión que tuvieran activa. Sin embargo, lo más simple y directo es obligar a todo el mundo a tener la última, así no hay problema… para la compañía, claro.

      Por eso yo prefiero nuevas versiones, a la antigua usanza. ¿Que vuelven a cobrar por el mismo juego? Sin duda, pero nada impide vender el antiguo para paliar el gasto del nuevo, que por otro lado tampoco hay que comprar el primer día a no ser que se esté muy desesperado. La cuestión aquí es que, con el sistema actual, los usuarios carecemos de toda libertad para elegir si queremos o no los cambios que se nos imponen. Algo que antaño todavía era posible pero que ahora y de cara al futuro no será sino un recuerdo para quienes, por fortuna, tuvimos esa posibilidad.

      Gracias, Spiegel, como siempre por pasarte por el blog y compartir tu opinión. Saludos.

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