Comprando por instinto

Comprando por instinto: diálogo

Lo he hecho siempre y, si bien alguna vez he errado, lo habitual es todo lo contrario. Hoy, en este post de carácter personal, os voy a contar cómo y por qué suelo adquirir videojuegos confiando más en mi instinto que en lo que se diga de él en los medios o redes sociales. Algo que parece contradictorio viniendo de alguien que escribe sobre ellos pero no con la idea de “venderlos” sino para, simplemente, compartir su experiencia…

Todo comenzó en la infancia

Lo que me pasó a mí no es nada especial, dada la época que me tocó vivir. Hablamos de los años 80, un periodo en el que los videojuegos no estaban ni de lejos tan mediatizados como a día de hoy. En consecuencia, la única forma que teníamos muchos de los niños y adolescentes de adquirir material era las opiniones de los demás, el “boca a boca”. Sin embargo, no pocas veces acudíamos a la tienda a echar un vistazo y nos dejábamos guiar más por las sensaciones que por los datos que tuviéramos.

¿Quién no se ha dejado seducir por una portada atractiva y, en el caso de aquellos que tuvimos el honor de disfrutar de los viejos ordenadores de 8 bits, aquellas capturas que luego no se correspondían en absoluto con la realidad? Yo no solo lo hice entonces sino que continúo haciéndolo, y el reciente “Apsulov: End of Gods” es un buen ejemplo.

Pero a lo dicho también se sumaba el argumento, si lo hubiere, y todo junto conformaba una propuesta que podía o no resultar atractiva más allá de que luego, en lo técnico, el juego no estuviera a un gran nivel. Esto último era lo más habitual pero cuando dábamos con una joya, por entonces desconocida al menos para nosotros, la alegría que sentíamos era, seguro, mucho mayor que si hubiéramos sabido de antemano lo que íbamos a comprar.

Pero, ¿qué supone comprar por instinto?

En muchos casos un riesgo, de eso no hay duda. Pero también es una emoción, la que proporciona la incertidumbre de no saber bien a qué te enfrentas. Es en cierta manera lo mismo que uno siente cuando abre un sobre de cromos o un boleto de tómbola, pues aunque sepamos que lo más probable es que no ganemos nada, siempre existe una posibilidad de todo lo contrario.

A día de hoy la cantidad de información a la que podemos acceder es enorme por lo que, de equivocarnos, no será porque no hemos tenido ocasión de descubrir antes los pormenores de eso que luego hemos adquirido. Sin embargo, saber mucho también a veces nos frena e impide que arriesguemos cuando sentimos cierta atracción proveniente de ese juego que ha llamado nuestra atención. Porque tampoco es cuestión de ir a ciegas sino de hacer caso al instinto, ese que te dice de alguna forma que lo que tienes delante es para ti, que lo vas a disfrutar, que en cierto modo te ha elegido para que lo lleves contigo.

Quizá, si nos dejáramos guiar más por sensaciones que por la lógica (que también puede fallar porque no olvidemos que lo que se dice de un juego está casi siempre basado en percepciones distintas a la nuestra), descubriríamos con mayor frecuencia cosas interesantes que, de otro modo, habrían pasado inadvertidas.

El caso más reciente

Muchos lo llamaréis casualidad pero yo no creo en las casualidades. Para mí siempre hay alguna razón por la que suceden las cosas y no dejan de sorprenderme lo que se conoce como sincronicidades, que hacen que dos o más personas acaben cruzando sus respectivos destinos.

En este caso, una conversación entre dos compañeros me llevó a leer un post sobre el juego “Drakengard” de Playstation 2. No se trataba de un análisis sino de la experiencia de su autor pero de inmediato sentí atracción hacia el título y me dispuse a buscarlo aun a sabiendas, porque así me lo advirtieron, de que su precio había subido bastante, supongo que por su condición de rareza que, ya en su momento, fue vilmente machacada por crítica y usuarios.

Y eso fue lo primero que vi cuando me puse a indagar. Sin embargo también encontré algunas copias bastante económicas en comparación aunque ninguna estaba completa hasta que, al fin, hallé lo que buscaba. Lo curioso es que fue de una persona que acababa de ingresar a la plataforma de compraventa y si bien ello podía inducir a la desconfianza, mi instinto nuevamente me animó a dar el paso.

Pero es que, además, su adquisición me ha servido para recuperar la consola, pues tiempo atrás me había deshecho de la mía y no encontraba el momento (y la excusa) para volverla a comprar. Es muy curioso cómo una cosa acaba llevando a otra y, casi sin darte cuenta, te ves en una tesitura que no habías imaginado que vivirías. Y todo ha ocurrido, una vez más, gracias al simple acto de seguir el propio instinto

Deporte, videojuegos, blogs y mucha nostalgia (tal vez demasiada)...

8 thoughts on “Comprando por instinto

  1. También me ha ocurrido. Me acuerdo cuando compre Demon Souls para la PS3, no era conocido en absoluto, casi sin ninguna review, y en aquel entonces que tenía más tiempo para la PS3, no podía dejar de jugarlo. Luego todos sabemos que pasó con esta franchise, pero el primero primero, lo compre por instinto como tu comentas.
    Muchas gracias por compartir este artículo.

    1. Está la otra cara por supuesto, es decir, la de la posibilidad de “fallar” que siempre da al menos un poco de rabia pero cuando procedes y encima atinas como ha sido mi caso en la mayoría de las ocasiones, la satisfacción es todavía mayor. Diría que hasta ese juego que nos ha gustado lo hace aún más también por esto…

      Gracias a ti por leerlo y comentarlo. Saludos.

  2. Primero de todo, me ha encantado la viñeta que acompaña al post. En segundo lugar, y como de costumbre, muy de acuerdo en lo comentado de que, en ocasiones, deberíamos guiarnos más por nuestro instinto que por las opiniones externas. Éstas están muy bien de cara a hacernos una idea, pero al final la decisión última debemos tomarla nosotros. En ocasiones nos equivocaremos, como todo en la vida, pero en otras seguramente estemos descubriendo algo que de otro modo nos hubiéramos perdido.

    Sobre el tema de comprar según la carátula, si bien ya no caigo tanto en eso, sigo cayendo, y quien diga que no ha caído, miente cual bellaco XD

    Como de costumbre, excelente post, Emilio 🙂

    1. Al fin y al cabo, las opiniones externas no dejan de ser eso, opiniones, puntos de vista basados en experiencias que no son la propia, y de ahí que no coincidan en muchas ocasiones. Por otra parte, no hay que tener miedo a equivocarse pero este existe, así lo pienso, no ya tanto por el dinero invertido en la compra (que se puede recuperar) como por, una vez más, el “qué dirán” si se admite públicamente el error. Por fortuna en mi caso jamás me ha preocupado tal cosa y por eso tengo y he disfrutado mucho de cosas que otros odian. Y sí, las carátulas son un elemento clave. Ahora ya no tanto pero en tiempos antiguos eran la mejor forma (la única a veces) de lograr vender un juego…

      Gracias nuevamente por pasarte y compartir tu opinión al respecto, Suso. Saludos.

  3. Pues oye, está curioso lo que comentas. La próxima vez que tenga dudas sobre si hacerme con un juego o no, te preguntaré a ti, a ver qué dice tu instinto 🤣🤣

    Ahora en serio, buen post. Llevabas razón con que iba más o menos ligado a lo que yo escribí en mi última entrada. ¡Un abrazo!

    1. Me honra tu confianza pero creo que deberías hacer más caso al tuyo que al mío. Siempre será más fiable, pues son tus gustos… y así de paso no tendré que cargar con la culpa si me equivoco, jajaja…

      Ya dije que íbamos por un camino muy parecido. Me alegra que te haya gustado. Gracias por pasarte y comentar, Empepinao. Saludos.

  4. La verdad es que creo que depende de lo que vayas a comprar y cuando, si solo tuviera en cuenta mis impulsos o instintos acabaría comprando la mitad de las cosas que se me pusieran en la cara, por lo que literalmente estaría sin dinero, además de que quizás me llevase un palo con muchas cosas.

    Con esto no digo que lo que expones aquí sea erróneo ni mucho menos, pero creo que debería existir un equilibrio cuando se consumen videojuegos, porque aunque cuando compras por impulsos disfrutas muchísimo si la cosa sale bien, también te puedes pegar un palo importante.

    Igualmente me alegro de que a ti te saliera bien en esos casos, un saludo 😀

    1. Como dice el refrán, “cada maestrillo tiene su librillo”. Yo suelo ir a lo que me dice mi instinto porque tampoco compro muchas cosas. Quizá si lo hiciera, ya fuera porque me hablan de ello o porque leyera análisis u otras cosas, estoy seguro de que metería la pata a menudo. Es evidente que a más juegos, más posibilidades hay de acertar o errar. Yo ya me he acostumbrado a hacerlo así y como comento, aunque alguna vez me ha salido mal o no todo lo bien que esperaba, por lo general suelo acertar como, por ejemplo, con el “Drakengard”, jejeje…

      Gracias de nuevo por pasarte y compartir tu experiencia y opinión, Spiegel. Saludos.

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