Cómo “juegan” con nosotros: historias y personajes

Historias y personajes: Lara Croft herida

Hoy voy a hablar de algo que, aun pudiéndose aplicar a cualquier obra narrativa, voy a centrar cómo no en los videojuegos puesto que es la temática de este blog. No os dejéis, no obstante, engañar por el título escogido porque esta vez no criticaré la industria ni sus a menudo cuestionables prácticas. No, en esta ocasión quiero exponer un tema que, pienso, puede generar un debate más que interesante: cómo experimentamos los usuarios las historias y el lazo que creamos (o no) con los personajes. Dicho de otra forma, cómo los creadores “juegan” con los sentimientos de los usuarios y cómo estos no son siempre conscientes de ello…

Por qué estoy hablando de esto

La idea de este post me ha venido al ver un viejo vídeo del famoso Stan Lee en el que respondía a la pregunta de qué pasaría si dos personajes creados por él se enfrentasen. Y la respuesta dada por el autor fue la, seguro, más correcta pero a su vez inesperada por los fans: ganaría el que ÉL quisiera que lo hiciera, porque para eso es el que escribe las historias. Y es que, aunque muchos de quienes me lean digan lo contrario, a menudo no somos conscientes de que estamos frente a obras de ficción y tanto hechos como personajes no son reales. Sin embargo, hablamos de ellos como si realmente lo fueran y no son pocas las veces en las que me pregunto sobre los mecanismos que hacen que esto se produzca.

Lo primero que se nos viene a la cabeza es que, gracias a la interacción que ofrece el videojuego como medio, uno se sumerge no como mero espectador sino como parte fundamental de esa historia que se nos narra. En nuestras manos está el hacerla avanzar, desarrollarla y llevarla a su fin como protagonistas absolutos pero, ¿de verdad lo somos o estamos viviendo los acontecimientos desde un segundo plano?

¿Quién vive las historias, nosotros o los personajes?

La cosa es un poco diferente en los juegos en los que tienes la posibilidad de crear un avatar personalizado como, por ejemplo, la saga “The Elder Scrolls” pero en aquellos juegos en los que los personajes están bien definidos de antemano, ¿somos nosotros los que experimentamos la acción o hacemos que aquel a quien manejamos a través del mando de control la viva en base a las decisiones que tomemos?

Podemos poner como ejemplo cualquier título, antiguo o moderno, que esté protagonizado por alguien concreto. Lara Croft en “Tomb Raider”, Kratos en “God of War”, el Jefe Maestro en “Halo”, Nathan Drake en “Uncharted” y así un larguísimo etcétera. Disfrutamos como usuarios de sus historias pero no las vivimos realmente como ellos porque no lo somos. Incluso en los ejemplos expuestos siempre vemos la acción desde detrás, como si les estuviéramos acompañando en su periplo en vez de estar en su piel. “Halo” es una excepción al ser un juego en primera persona pero cuando llegan las cinemáticas volvemos a ser, por un tiempo, meros espectadores de la historia.

Como si estuviéramos allí…

A pesar de ello queremos avanzar, descubrir el siguiente misterio, saber qué es lo que nos aguarda. O más bien lo que le aguarda al personaje protagonista que estamos manejando. Esto me hace pensar en un par de cuestiones. La primera es la preocupación que sentimos cuando llega una situación de tensión, especialmente si el peligro de muerte acecha cerca. ¿Somos nosotros los que vamos a morir? Es obvio que no, pero nos inquieta que le suceda al personaje. Ahora bien, dicha inquietud, ¿es porque no queremos que le ocurra nada… o por no tener que repetir aquella zona de juego que acabamos de cruzar?

La segunda cuestión tiene que ver con nuestra naturaleza curiosa o, dicho de otra manera, lo que nos gusta saber cosas de la vida de los demás. No hay más que ver lo que nos rodea, con las redes sociales o revistas y programas de televisión mostrando durante 24 horas las vidas de quienes se exponen públicamente y que cuentan con millones de seguidores. Incluso la Historia como ciencia se basa en esto. Así, en lo que respecta a los videojuegos (y, repito lo dicho al principio, cualquier obra narrativa), ¿no hay también un poco de curiosidad en este sentido? ¿No estamos realmente cotilleando vidas ajenas, aunque sean ficticias?

La fuerza de la narración

Lo que parece claro es que la linea que separa realidad y ficción se vuelve muy fina cuando entran en juego los sentimientos. Si antepusiéramos el hecho de que todo es falso, no experimentaríamos lo que las historias y sus personajes nos proporcionan. No habría vida en ellos y, por tanto, no nos atraerían lo más mínimo. Pero, de alguna forma, nuestra mente racional desea escapar de su propia capacidad lógica e ir más allá. De ahí que haga que veamos todos estos universos como algo real, que los vivamos y sintamos como si estuviéramos realmente allí. Y que, en definitiva, amemos u odiemos a quienes los pueblan y cuanto allí sucede como lo hacemos en nuestro día a día.

Otra cosa es el límite que cada uno se marque o, en otras palabras, cómo de real quiere que sea la experiencia vivida y así se la transmita a otros. Vuelvo al ejemplo de Stan Lee, pues quienes formularon la pregunta mencionada seguro que sienten que esos personajes son, de alguna manera, algo real. Es decir, que experimentan lo mismo que cualquier persona, que tienen sus fortalezas y debilidades y que son, por tanto, seres “vivos”. Si no fuera así y lo vieran simplemente como una mera fantasía que puede ser más o menos interesante, estoy convencido de que jamás se habrían inquietado por tales cuestiones.

En lo que a mi relación con historias y personajes se refiere…

Acerca de todo esto reconozco que soy de los que se dejan llevar, al menos hasta cierto punto. O sea, me gusta vivir las historias aunque sé que no soy yo el que lo hace realmente sino el personaje en cuestión a través de mí. Pero ello no me impide alegrarme cuando logra el objetivo perseguido ni sentirme mal ante todo lo contrario. Y no negaré que, en ciertos casos, he llegado a desear que fueran algo más que una creación salida de la mente de otras personas porque el grado de empatía que alcanzo es tal que en no pocas ocasiones me gustaría tener a mi lado a esa persona que ha tenido la fortuna (o desgracia) de vivir en “carne propia” ciertos acontecimientos. Y yo de hacerlo con ella.

Sabemos que los creadores de historias “juegan” como dije con nosotros. O deberíamos saberlo pero disfrutamos igualmente con ello. No nos importa ser “engañados”. De hecho llevamos milenios siéndolo, pues desde los albores del tiempo el ser humano ha buscado transmitir historias, ya fuera con una enseñanza o por mero entretenimiento. Podrá cambiar la manera en la que se nos hacen llegar pero, en el fondo, siempre serán lo mismo. No sé si lo aquí dicho os habrá parecido interesante o pedante y aburrido, pero creo que ver las cosas con otros prismas ayuda no solo a saber más sino, al menos en este caso, a disfrutar todavía más que es al fin y al cabo lo que importa.

Deporte, videojuegos, blogs y mucha nostalgia (tal vez demasiada)...

4 thoughts on “Cómo “juegan” con nosotros: historias y personajes

  1. ¡Coño, me acabo de dar cuenta de que puedo comentar tus posts, pensaba que no podía! Soy un puto desastre 🤣

    Oye, muy interesante lo que planteas, yo muchas veces me he planteado este tema también. Y lo mejor es que con prácticamente cualquier entrada tuya que leo me motivas a escribir a mí también 😅

    ¡Grande Emilio, un saludo!

    1. Jajajaja, no pasa nada, ahora ya sabes que puedes así que espero leer tus futuras opiniones acerca de lo que vaya escribiendo. Me alegra que te haya parecido interesante pero más lo hace saber que lo que hago te ha servido en este caso como motivación para hacer tus propias aportaciones.

      Tú si que eres grande, José Alberto. Gracias por pasarte por el blog y estrenarte comentando. Saludos.

  2. Joder me has dado que pensar, algunas historias las he vivido como si fuera yo en algunos momentos del juego (Wild Arms o Final Fantasy VII), otros he acompañado al personaje (la saga Uncharted), y en algunos no siquiera me he sentido parte del juego, aunque estos últimos han sido pocos.
    Genial post amigo, es tal que aun sigo pensando jajaja.

    1. Yo también he sentido lo mismo, dependiendo del juego. Y creo que todos lo hemos experimentado. Pero es algo tan personal que pocas veces se habla de ello y cuando lo hace, como ha sido mi caso, suena raro pero está ahí y creo que está bien reflexionar sobre ello. Por eso me alegra ver que, después de haberlo leído, sigas pensando, jejeje…

      Gracias por pasarte por el blog y comentar, Locomosxca. Saludos.

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